El camino del Yoga y la meditación

Hace algún tiempo escribí varios artículos introductorios respecto al Yoga y a la meditación. En esta ocasión me gustaría tirar un poco del hilo y profundizar algo más en este tema…

Al referirnos al Yoga lo asociamos, casi automáticamente, a la práctica de “asanas” (posturas físicas) en combinación con “pranayamas” (técnicas de control de la respiración). Y si bien es cierto que estos son unos elementos muy importantes, en realidad no son los únicos que constituyen el Yoga, ni mucho menos.

yoga

Patanjali describió un camino de 8 pasos para recorrer el sendero del Yoga, en el cual las “asanas” y “pranayamas” corresponden al 3r y 4º paso, respectivamente. Antes de llegar hasta ahí, existen toda una serie de pautas previas que tienen que ver mucho con la actitud del individuo, es decir, con sus hábitos, ética y moral. De todos estos preceptos, quizás el más importante y el que también, de algún modo, engloba todos los demás es el de la no-violencia. Este concepto podría resumirse como una actitud de máximo respeto e incluiría tanto el pensamiento, como la palabra y la acción y, por lo tanto, estaría estrechamente relacionado a valores tales como la humildad, la empatía o la tolerancia. Por otro lado, es fundamental entender la no-violencia desde un doble punto de vista: hacia los demás y también hacia uno mismo. Así pues, desde esta perspectiva, la paz nace desde el interior de cada uno y va dirigida en primer lugar hacia la propia vida y, desde ahí, se extiende afuera hacia los demás.

Una vez hemos conseguido integrar esta predisposición compasiva en nosotros mismos, es cuando deberían iniciarse las prácticas en “asanas” y “pranayamas”. Es fácil deducir, teniendo en cuenta estos valores previos, que la finalidad al realizar determinados ejercicios físicos se aleja totalmente de cualquier motivación basada en la competición o el sufrimiento. Así pues, el objetivo a alcanzar mediante el ejercicio corporal es dotar al cuerpo de un estado óptimo para llevar a cabo la práctica meditativa. Esto se logra mediante la liberación de las tensiones corporales y la óptima activación de los canales energéticos (“chakras”), ya que desde el Yoga se mantiene que mediante la relajación y/o el dominio corporal se induce a su vez a la relajación y al dominio de la mente, puesto que en último término, cuerpo y mente están estrechamente ligados.

A partir de ahí, el resto de pasos a seguir (es decir, la mitad del camino) estarían completamente dedicados a la meditación. De este modo, teniendo en cuenta que las 4 primeras etapas están dedicadas a la preparación del organismo para la meditación y que las 4 restantes (a veces enmarcadas dentro de lo que se conoce como “Raja Yoga”) están dedicadas exclusivamente a ella, es fácil deducir que la “perla” del Yoga (por así decirlo) se encuentra precisamente en la práctica meditativa y no tanto en la actividad física (aunque no por ello deben, ni mucho menos, menospreciarse los beneficios para la salud que se derivan de ella).

Respecto la meditación, no quiero extenderme demasiado porque se trata esencialmente de una práctica experiencial, por lo que a veces, las palabras no sirven de demasiada ayuda a la hora de expresar una vivencia personal. Ahora bien, podríamos resumirla “a grosso modo” como el acto de prestar total atención al momento presente, manteniendo la mente y el cuerpo en estado de máxima relajación.

Un objetivo básico de la meditación es cesar la vorágine de preocupaciones, inquietudes y todo tipo de pensamientos que nos sobrevienen y que a menudo nos provocan sufrimiento y sobre los cuales, aparentemente, no somos capaces de ejercer control voluntario alguno. Así pues, es un ejercicio que induce a la quietud y a la paz mental. Por otro lado, este estado de tranquilidad nos ayuda a conocernos en profundidad a nosotros mismos y a relacionarnos mucho mejor con los demás, siendo mucho más conscientes de nuestra realidad. Por lo tanto, la actitud que integramos en nuestro ser desde la práctica meditativa nos repercute positivamente a la hora de desenvolvernos en nuestro día a día. El último término, según el Yoga, con la meditación conseguimos vislumbrar nuestra verdadera esencia y comprender que, de alguna manera, todos formamos parte de una misma naturaleza que nos une, es decir, a alcanzar el estado de iluminación.

Existen diferentes y variadas técnicas meditativas, aunque desde el Yoga normalmente se abarca de manera similar a como se realiza desde la práctica “vipassana” o “zen” (es decir, desde diferentes perspectivas budistas): se asienta el cuerpo primero una postura óptima (habitualmente con la columna erguida y las piernas cruzadas, en posición de loto) y después se centra completamente la atención en la respiración o en algún otro elemento (como pudiera ser en un sonido determinado o en la recitación de un “mantra”), procurando no desviar la mente hacia los pensamientos. En cualquier caso, debe evitarse en todo momento luchar contra los pensamientos que aparezcan, juzgarlos o intentar reprimirlos, sino que simplemente se trata de permanecer en un estado de tranquilidad y observancia, procurando canalizar la atención una y otra vez hacia la respiración o similar.

Si bien desde el Yoga o el budismo la postura física es muy importante para la meditación, en mi opinión esto no debe ser un impedimento para su práctica. De hecho, si no nos sentimos cómodos con nuestro cuerpo difícilmente podremos progresar en la meditación. En este sentido, llevar a cabo el ejercicio de la meditación desde una perspectiva más occidental, como por ejemplo puede ser desde el “Mindfulness” puede sernos de mucha utilidad, puesto que podemos realizarla tranquilamente sentados en una silla y tampoco es necesario dedicar una excesiva cantidad de tiempo. En realidad, lo único importante para tener éxito en la práctica es nuestra buena predisposición para llevarla a cabo y conseguir mantenernos durante unos minutos en un estado contemplativo, sin distracciones. Con la práctica, cada vez nos será más fácil poder meditar durante más tiempo y bajo diferentes circunstancias.

Por último, me gustaría añadir que existe una técnica meditativa denominada “Yoga Nidra” que puede ser muy interesante para iniciarse en este tema ya que se realiza acostado y con el cuerpo completamente relajado, y está pensada para llevarla a cabo justo antes de ir a dormir y sólo requiere que la persona se deje llevar por las instrucciones que reciba, puesto que se trata de una práctica guiada. En el “Yoga Nidra”, a diferencia del vipassana o el mindfulness, se suele utilizar la mente para proyectar visualizaciones con tal de inducir a la persona a estados más profundos de conciencia. También es frecuente trabajar en base a un “sankalpa”, es decir, a un objetivo de desarrollo personal o a un propósito particular determinado. Existen diferentes audios en esta práctica fácilmente accesibles en Internet, por ejemplo desde Youtube.

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