Meditación

Siguiendo el hilo del post anterior, hoy esbozaré algunas pinceladas acerca de la idea que tengo sobre el concepto de “meditación” fruto, principalmente, de mi experiencia con el Yoga.

La primera cosa a destacar es que la meditación consiste precisamente en todo lo contrario a lo que popularmente entendemos cuando nos referimos a este término. Muy a menudo hacemos expresiones del tipo “debería meditar sobre tal cosa”, refiriéndonos al hecho de reflexionar profundamente sobre algo. Pues bien, la práctica de la meditación consiste en algo muy alejado de este significado. Más bien, se acercaría a la idea de “dejar la mente en blanco” aunque lo cierto es que tampoco consiste en eso… Quizás la imagen que más pudiera reflejar la idea de meditación sería la de un individuo que descansa tranquilamente en un sueño profundo, pero siendo completamente consciente de ello.

Así pues, la meditación consistiría en una concentración intensa pero al tiempo totalmente relajada en el momento presente, es decir, en una atención permanente en el aquí y el ahora. Sin juicios de ningún tipo acerca de las sensaciones o pensamientos que puedan experimentarse. Sin aferrarse ni emitir opiniones a favor o en contra sobre las ideas o circunstancias que se perciban en un momento dado. Simplemente observando lo que sucede a cada instante, siendo consciente de lo que ocurre. Algo así como poder permanecer en un estado de alerta de manera tranquila y sosegada. La finalidad de la meditación es el logro de un mayor grado de conciencia de la persona. Así entendida, la disminución del estrés o las preocupaciones (por sí mismas) no constituirían un objetivo de la práctica meditativa, sino que surgiría de manera espontánea y natural un mayor grado de relajación mental, como consecuencia natural de ésta.

Suele ser muy útil para la práctica de la meditación estar atentos a nuestras sensaciones corporales y, sobretodo, a nuestra respiración, ya que es una manera sencilla de conectar rápidamente con nuestro fuero interno y relajar nuestro sistema habitual de pensamiento. Por eso suele primarse su práctica en estados de silencio y quietud y manteniendo una postura cómoda. Ahora bien, el propósito último de la meditación es ser capaces de integrarla en nuestro quehacer cotidiano, bajo cualquier circunstancia, independientemente del contexto en el que estemos. De este modo, como decía anteriormente, la meditación tiene mucha más relación con el desarrollo consciente del ser humano que con las formas que se utilicen para alcanzarlo.

Para finalizar, me gustaría señalar que en Occidente en los últimos años se ha ido haciendo popular el concepto de “Mindfulness” o “Atención Plena” para hacer referencia a la práctica meditativa. En realidad el “Mindfulness” como tal, no es más es una técnica meditativa fundamentada en la meditación oriental tradicional. Por tanto, hablar de “Mindfulness” o de “meditación” es hablar de lo mismo. En cualquier caso, podríamos diferenciar el “Mindfulness” en el hecho de que para intentar inducir un mayor grado de conciencia en el estado mental del individuo prescinde por completo de terminología o de cualquier otro elemento propio de las disciplinas orientales (como por ejemplo “Chakra”, “Prana”, “Om”, “Mudra”, etc.), adaptándose exclusivamente a los conceptos propios de nuestra cultura.

A continuación os dejo con el enlace a un breve vídeo sobre “cómo meditar en un minuto” que creo que puede ser de vuestro interés.

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