Percepciones

De forma natural, tendemos a tener la profunda convicción de que nuestra percepción acerca de lo que sucede está alienada con la realidad de manera objetiva. Ahora bien, por definición, la percepción es un fenómeno subjetivo, y por lo tanto, único y personal. Y a pesar de que nuestra manera de percibir un determinado suceso pueda ser común o muy similar a muchas personas, cabe reconocer que en última instancia, siempre se trata de una experiencia individual.

La percepción puede asimilarse en gran cantidad de ocasiones con nuestras emociones, como por ejemplo el miedo, la alegría, la ira, o la tristeza; o a la valoración subjetiva que hacemos de ellas, es decir, a nuestros sentimientos, como por ejemplo la envidia o la melancolía. En cualquier caso, para lo que aquí se expone, lo importante es constatar que si bien ante un mismo acontecimiento muchas veces casi todas las personas podemos reaccionar de manera parecida, también es cierto que en muchas ocasiones lo podemos hacer de maneras muy diferentes. Es decir, no existe una regla de oro matemática que podamos aplicar para saber que afectación puede tener un acontecimiento en el ser humano.

Por otro lado, nuestras creencias, opiniones, puntos de vista y demás conocimientos elaborados a lo largo de nuestra vida determinan la manera en cómo afrontamos la realidad, es decir, en como percibimos las cosas que suceden. Dicho de otra manera, nuestra identidad y todo el conocimiento que se alberga en nuestra memoria repercute directamente en nuestra manera de sentir y relacionarnos con el mundo.

Así pues, nuestras creencias y percepciones tienen una afectación directa en como afrontamos la totalidad de nuestras experiencias, desde nuestra relación con nuestra familia o amigos hasta el impacto que tiene en nosotros las noticias en televisión. Lo importante es comprender que según nuestra particular manera de pensar, percibiremos de una manera determinada. Y esta percepción, a la vez, condicionará nuestra manera de pensar. Así pues se establece una especie de bucle entre nuestras creencias y nuestras percepciones, reforzándose recíprocamente.

La construcción de nuestra identidad es un proceso de gran complejidad elaborado de manera inconsciente durante nuestro desarrollo humano, desde prácticamente nuestro nacimiento y en el que influyen múltiples factores, pasando desde nuestro temperamento y características biológicas innatas, hasta el sinfín de experiencias que tenemos la oportunidad de vivir durante el transcurso de nuestra existencia.

En cualquier caso, es interesante poner sobre la mesa el condicionamiento mental (y natural) que casi todos llevamos por defecto y que, aún pudiendo resultar muy útil y provechoso en muchas ocasiones, en otras muchas, ejerce de lastre o de influencia negativa.

Así pues, tenemos una oportunidad de replantearnos las cosas cuando comprendemos que siempre ejercemos un filtro subjetivo que condiciona, para bien o para mal, nuestra manera de entender la realidad que nos envuelve. Y al alcanzar esa comprensión, además, nos damos a nosotros mismos la oportunidad de cambiarlo si vemos que no nos está beneficiando.

Relativizar nuestros puntos de vista y la importancia que le damos a nuestras impresiones y percepciones (sabiendo que se basan en un concepto de identidad derivada de nuestras experiencias pasadas), en cualquier caso, creo que nos ayuda a madurar personalmente y, también y aún más importante, a relacionarnos y comprender con mayor facilidad a los demás.

filtro mirar

 

Anuncios
Percepciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s