¿Dudar? Quizás

En el fondo, nunca nos conocemos del todo. En el día a día, sí. Tenemos una vida, una cualquiera, es igual, y es la nuestra. También tenemos un nombre y una identidad construida a base de años y de experiencias acumuladas. Tenemos un millón de recuerdos e incluso inagotables proyectos, con más o menos suerte o esperanza, aún por realizar… Pero durante la vida, siempre hay momentos en los que nada parece ser estable y todo de golpe tiembla y parece desmoronarse. O simplemente sea uno mismo el que de repente se siente perdido, aun conociendo perfectamente el camino. Puede ser debido a un suceso grave, o más o menos importante. O quizás simplemente se deba a una intuición inespecífica. Puede que aparezca después de una fuerte discusión con un ser querido o, un día cualquiera, tras despertarnos de un sueño inquietante. O un martes por la tarde, en casa, después del trabajo y rodeado de la más absoluta cotidianidad. En cualquier caso, algo aparece y te descoloca, dejándote perdido y ensimismado en mil abstracciones con más o menos sentido. Atando cabos de aquí y de allí y de ningún lado. Reflexionando sobre futuros impredecibles pero que en ese momento parecen tan cercanos. Buscando respuestas a preguntas que, en verdad, aún no se han formulado. Valorando los pros y los contras de cosas que aún no han pasado. Y que quizás no pasen jamás. O sí. O dentro de 100 años. Cuestionando la propia vida y el sentido qué tiene, si es que tiene. Divagando acerca de futuros cercanos o tal vez abstraído en sucesos del año pasado. O de la noche anterior.

No pasa nada, te dices. Y quizás sea verdad. Tal vez no. No se sabe. En ese momento te miras en un espejo imaginario y dudas de saber en realidad quién eres. De si te dices la verdad o sólo te mientes. Mentiras piadosas quizás. O verdades a medias. O quizás sí que eres absolutamente sincero, sólo que desconoces la infinidad de hilos que conforman las redes invisibles… Tampoco sabes del todo qué es lo que quieres, ni si realmente pretendes lograr algo con todo este ensimismamiento o simplemente ocurre y no lo puedes evitar. Que es así. Y que tal y como viene se va. O quizá ya no. Pero siempre se va… Al menos hasta ahora. En realidad, por muchas vueltas que le des, en cierta medida acabas aceptando tu ignorancia y dudas incluso de que pueda haber algo oculto que merezca la pena, en el fondo, saberlo.

Somos frágiles. Pero a la vez dúctiles. Al final continuaremos en pie, aunque no lo sepamos. Aunque dudemos mil veces y nos digamos a nosotros mismos que no, que no podremos. Seguiremos, a nuestra manera, profundizando en nosotros mismos en este ejercicio de introspección involuntario o tal vez premeditado por nuestro inconsciente. Tal vez sea sólo una piedra necesaria en el camino del autoconocimiento. O simplemente se trata de que es así la vida, la jodida.

Mañana será otro día. Saboreemos el aroma a humildad existencial que nos proporciona la duda en ciernes más acuciante para continuar nuestro camino, abiertos al aprendizaje continuo y al crecimiento personal. Y aceptando el fracaso.

Luz

Anuncios
¿Dudar? Quizás

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s