El cambio (II)

brujula_17-1119030634Siguiendo el hilo del post anterior, voy a intentar hablar un poco sobre aquello que está a nuestro alcance para ayudar a contribuir a un cambio de rumbo respecto la inercia global de las actuales políticas económicas que hacen que la desigualdad social se incremente a pasos agigantados alrededor del mundo, los derechos humanos se vean cada vez más amenazados o que ponen en serio peligro el futuro del medio ambiente en nuestro planeta.

Creo que lo más fundamental e importante es tomar conciencia de nuestra parcela de responsabilidad individual en la configuración del actual sistema político y social. O dicho de otra manera, reflexionar profundamente sobre el hecho de que nuestra forma de pensar y actuar colectiva, en cierto modo, crea la realidad que nos envuelve. Es cierto, que el “Poder” (en mayúscula) se maneja desde élites políticas y financieras (y su responsabilidad en este sentido es enorme), pero no es menos verdad, que la actitud del conjunto de los ciudadanos valida de manera directa o indirecta a dichas élites, aunque sea por omisión, pasividad,resignación o miedo. Así pues, para comenzar a caminar en una nueva dirección es necesario adquirir cierto compromiso con nosotros mismos y ajustar nuestro comportamiento para que sea lo más consecuente posible con nuestra manera de pensar.

A partir de aquí, aún asumiendo con modestia el limitado margen de repercusión que tenemos, nuestro mapa mental se verá modificado pasando de una búsqueda pasiva de soluciones externas, a hacerlo a partir de nosotros mismos. Es complicado recibir nada que no estemos dispuestos a dar previamente. Causa y efecto.

Y en este punto, cada cual, encontrará las cosas que, desde sus posibilidades, puede ofrecer para transformar su pequeña parte del mundo. Ahora bien, inevitablemente, durante esta búsqueda interna entrarán en consideración reflexiones acerca de cosas tan básicas como nuestra manera de vivir, nuestra escala de valores, nuestros hábitos de consumo, a qué dedicamos nuestro tiempo, la manera en la que educamos a nuestros hijos, la forma en la que nos relacionamos con los demás, sobre cómo y en qué hacemos uso de nuestro dinero… E intentaremos actuar en consecuencia.

Podría explicar algunos ejemplos de cosas eminentemente prácticas que se pueden hacer en este sentido, pero creo que es mucho más acertado animar a que cada cual desde su espacio encuentre su propia manera de influir positivamente en el mundo.

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